Es un error preguntarle a los dibujantes, cuándo decidieron hacer de su talento una carrera, porque lo que pasa con artistas de la talla de Nico es que realmente nunca dejaron de dibujar, de las crayolas pasaron a los lápices, a los pinceles, hasta llegar a las pantallas.

Las plataformas cambian, la capacidad y el intelecto persisten. Solo hay crecimiento en mentes que mezclan destreza y capacidad con humor e ingenio.

Esta es una edición de La Factory de la que estamos orgullosos, principalmente por seguir dando espacio a la creatividad local, pero al igual que nuestra estrella del mes, estamos seguros de que la mejor obra aún está por venir.